Qué hacía antes, y por qué importa aquí
Mi carrera se construyó en planeación de negocios: S&OP e IBP, planeación de demanda y suministro, evaluación de riesgos y de oportunidades. En términos simples: mi trabajo era anticipar escenarios, ponerles número, y sostener la recomendación frente a gente que no acepta argumentos flojos — directores, vicepresidencias, consejos.
Eso no me convierte en un experto en mercados financieros, y no lo voy a presentar así. Lo que sí me dejó es un oficio muy específico y muy transferible: tomar decisiones bajo incertidumbre con la información incompleta que uno realmente tiene.
Un plan de suministro y un plan de protección familiar resuelven el mismo problema de fondo: qué haces cuando lo que esperas y lo que puede pasar no coinciden. La diferencia es que en una empresa el costo de equivocarse se mide en inventario, y en una familia se mide en años de vida que no vuelven.
Mi situación como agente, sin adornos
Estoy en mi primer año como asesor de seguros. Presenté y acredité los exámenes de certificación ante la Comisión Nacional de Seguros y Fianzas (CNSF), y mi cédula está en proceso de emisión. Mientras se emite, opero al amparo de una promotoría autorizada.
Te lo digo de entrada porque vas a hablar de tu dinero conmigo y mereces saberlo antes, no después. Si lo que buscas es a alguien con veinte años colocando pólizas, no soy yo. Lo que traigo son veinte años estructurando decisiones que tienen consecuencias, y el respaldo de una de las cinco aseguradoras más grandes de México en vida y salud, con calificación A++ de A.M. Best.
Cómo trabajo
Mi método es el mismo que usaba en planeación corporativa, adaptado a una familia: primero el diagnóstico, después la recomendación. Nunca al revés.
1. Diagnóstico antes de producto
Por eso este sitio está lleno de calculadoras y no de folletos. Antes de que hablemos, puedes ver por tu cuenta y con tus propios números dónde estás expuesto. Si el resultado te dice que estás bien cubierto, te lo va a decir — las calculadoras no están diseñadas para asustarte.
2. Un frente a la vez
Hay cinco frentes que componen un plan completo: salud, vida, retiro, educación y patrimonio. Casi nadie puede atacarlos todos al mismo tiempo, y quien te propone cinco productos en la primera reunión no está pensando en ti. Empezamos por donde más duele.
3. Cifras que puedes verificar
Todos los supuestos que uso están a la vista y son editables: inflación, rendimiento, valor de la UDI, tasa de retiro. Si no estás de acuerdo con un supuesto, cámbialo y mira qué pasa. Un plan que solo funciona con supuestos optimistas no es un plan.
La primera sesión
- Dura 30 minutos. Ni más ni menos.
- No tiene costo, y no hay compromiso de nada.
- Revisamos tu situación actual y hacia dónde la quieres llevar, con el análisis en pantalla.
- Al final, tú decides si trabajamos juntos, con base en lo que viste — no en lo que yo te dije.
Si de esa sesión sales sin contratar nada pero con más claridad sobre tus números, para mí cuenta como bien invertida. La mayoría de las personas que hoy son mis clientes no decidieron en la primera conversación.
A quién atiendo
Trabajo principalmente con:
- Familias con hijos en edad escolar que quieren blindar la universidad frente a la inflación educativa
- Madres y padres solos, donde no hay un segundo ingreso que compense una ausencia
- Profesionales independientes sin prestaciones: sin seguro de gastos médicos ni plan de retiro
- Ejecutivos que ya tienen lo básico pero no han calculado si su Afore sostendrá su nivel de vida
- Empresarios con patrimonio en inmuebles y negocio, y poca liquidez disponible
- Mujeres profesionales independientes que quieren ahorrar sin amarrar su dinero por veinte años
¿Empezamos por un diagnóstico?
Puedes hacerlo solo, gratis y sin dejar tus datos: el Radar Patrimonial te dice en tres minutos en cuál de los cinco frentes estás más expuesto hoy.